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“Hoy la teoría de la evolución está tan sujeta a la duda como la teoría de que la Tierra gira alrededor del Sol.” Con estas palabras el divulgador Richard Dawkins (autor del archiconocido “El gen egoista”) emfatizaba la universalidad de la evolución, como hecho probado. A pesar de las connotaciones extracientíficas que Dawkins proporcionaba al trasfondo sintáctico, la tesis resumía la certeza evolutiva.

Sabemos pues, que las organizaciones uni y pluricelulares evolucionan. Pero, ¿sabemos realmente como lo hacen? 

Desde el lammarckismo al darwinismo primitivo se ha buscado una respuesta pero lo único que vemos solo son los trazos del cuadro evolutivo. Actualmente, dos teorias contrapuestas luchan por esclarecer el panorama: neodarwinismo o teoría sintética y simbiogénesis.

El primero proviene del resurgir mediático del neodarwinismo cuando éste pareció no alcanzar el éxito. A posteriori la conjugación mendeliana a éste campo tuvo un resultado fructífero. De modo que el neodarwinismo se basa en los pilares de la genética de poblaciones, mutaciones como motor evolutivo y defensa de la selección natural. La genética de poblaciones se basa en la bioestadística y genética por lo que únicamente es de verdadero agradecer el impulso que tuvo gracias a la teoria sintética. La selección natural en cambio no ha sido rebatida por ninguna teoria evolutiva actual y/o coetánea a la anterior. El punto que marca la diferencia principal y se separa de los demás paradigmas es la aceptación de mutaciones como motor de la evolución actual.

Por una parte sería muy lógico creer que mutamos preadaptativamente, desarrollamos una mejora y a partir de aquí viene dada la evolución. Además si genéticamente encaja, perfecto. Aunque sobre el papel era muy bonito a la hora de pasar a la práctica algo se tuerce. El factor sorpresa aquí lo llamamos mutación de carácter negativo. Es decir, no siempre mutamos para bien, podemos desarrollar una mutación neutral o a postre que sea deficitaria (en ese caso, ¿involucionamos según el neodarwinismo?). En especies como la mosca común se ha visto que el 90% de las mutaciones no son favorables. Otro aspecto relevante es que, si las mutaciones son el motor evolutivo, necesitaríamos unos años de vida increiblemente bestiales para pasar de procariota a eucariota, de uni a pluricelular o de sopa primitiva a Homo sapiens sapiens. No hay que olvidar que las tasas de mutación son muy reducidas y tan solo significativas en población microbiana con un número genético reducido.

Un punto en contra de esta teoria hace referencia a la parasexualidad bacteriana. Llegados aquí, la simbiogénesis puede explicar la evolución convinciente en lo que a microbiota refiere y a algunos eucariotas pequeños.La simbiosis es el proceospor el cual dos indiviudos permanecen unidos por necesidad, hay pues intercanvio de genes. Esta teoría postula que compartir genes a través de la simbiosis implica evolucionar en el sentido puramente genético.

Resumidamente el intercanvio de genes nos lleva igualmente a la selección natural pero además explica lo que ha pasado hasta llegar a eucariota. Conocemos los tres procesos principales que permiten el tráfico genético en microorganismos (traducción, transducción y conjugación) la cual cosa explica la variedad de especies. Como postula Lynn Margulis, la unión procariota podría explicar el origen eucariota. Así los clorplastos y mitocondrias habían sido inicialmente células procariotas que al entrar en simbiosis con otra célula mayor originaría la célula vegetal y animal como la conocemos hoy en día. No solo eso, la simbiosis también explicar el paso de estructura monocromosómica a la actual a través de la unión de plasmidios microbianos. Gracias a esta teoría podemos decir que nosotros estamos en perpetuo contacto con cantidades descomunales de bacterias como las del tracto intestinal por ejemplo. A partir de aquí no hay un patrón evolutivo seriado que permita explicar la evolución de organismo sin entrar  en relación exclusiva o trascendental con otros.

Claro queda que algo se nos escapa y que entre éstas dos teorías podemos explicar parte de la evolución pero seguimos en busca de una quimera esencial que nos ayude a entender la fuerza evolutiva individual y a nivel de especie.

Personalmente, considero que la teoría sintética y sus múltiples descendientes (que orbitan alrededor del tema mutaciones) ha quedado algo desfasado a pesar de lo útil que ha sido para abrir camino. La teoria de Margulis por el contrario explica con relativa facilidad y coherencia la evolución temprana a pesar de que se queda a unos cuantos pasos de explicarla en seres vivos superiores.

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