Una de las mayores pandemias hasta hoy conocidas y que resulta más complicada de abatir es el cáncer.

Esta enfermedad basa su leitmotiv en la proliferación celular descontrolada en potencia de invasión de otros tejidos. Así este descontrol suele venir predeterminado por carácter genético y mutaciones que alteran el ciclo de división, la especialización de las formas celulares primitivas o el contacto entre ellas.

El conjunto celular en división se llama tumor, y no pasa a ser maligno hasta que se comporta con un carácter negativo respecto al funcionamiento fisiológico ordinario. Una vez este se extiende origina la metástasis, desencadenante fatal que afecta a otros órganos y es consecuencia de las complicaciones.

Las causas del cáncer, como he dicho antes, pueden ser genéticas o inducidas por factores externos a la multiplicación desigual. Aún así, queda mucho por conocer sobre este tema y lo que actualmente es necesario es una cura o remedio definitivo.

Conocemos la quimioterapia y radioterapia. Dos formas de reducir la masa celular a través de productos químicos u ondas. El principal problema de este tratamiento es que no solo erradica las células malignas y que se multiplican sino que también destruye aquellas que no debería ya que no están comprendidas en el tumor.

Actualmente se lucha en busca de fármacos que puedan controlar las células malignas que conforman el cáncer para evitar las complicaciones de la enfermedad a posteriori y poder combatir contra ella con eficacia.

La más reciente y posiblemente la que acabe llegando a mejor puerto fue presentada hace una escasa semana en Stanford. A través del estudio clínico con más de 64000 compuestos químicos que detectaran las células cancerígenas, se han detectado dos que podrían anular su división mitótica. El ensayo se ha realizado con células cancerígenas de riñón, que en la mayoría de las ocasiones obligan a extirpar el órgano del paciente afectado.

Su sistema se basa en la detección celular a través de dos marcadores distintos lo cual ayudaría a establecer una estrategia eficaz y segura. Su sistema de ataque consiste en reducir las emisiones de azúcar que llegan vía riego sanguíneo al tumor. A partir de este descenso, la materia prima para transformar en energía necesaria para la división queda mermada y no se produce el fenómeno. Los compuestos son: STF-31 y el STF-62247. Ahora bien, esto sería muy fácil de deducir anteriormente y tan solo ha funcionado en carcinomas renales, ¿a que se debe?

Las células de los carcinomas renales utilizan en su metabolismo reproductor la energía que da un proceso catabólico de glicólisis aeróbica, proceso que las células sanas no requieren y de aquí viene la especialidad misteriosa de éstas células.

En la era de la biomedicina estamos llegando a profundos cambios, que veremos llegar progresivamente  y que nos ayudaran a combatir cada vez mejor el cáncer. De esta manera, los fármacos hallados en estudio preclínico darían el salto rápidamente de los laboratorios farmacéuticos a los hospitales si se prueba su fiabilidad. Tan solo queda esperar y confiar en la técnica.

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