El ser humano evoluciona. Parte de esta evolución viene reflejada en la modificación gradual o eventual de macroestructuras celulares. Este hecho además, constata de forma explícita una de las pruebas evolutivas más reconocibles.

La evolución puede ser por divergencia si nos fijamos en los órganos homólogo. Son los más sencillos, pues a pesar de que tienen la misma fisiología o locomoción los hallamos adaptados a funciones de lo más variopintas. La convergencia en cambio es devida a los órganos análogos, quienes verifican para una misma función dos mecanismos diferentes (y/o antagónicos).

Hoy quería hablaros de los órganso vestigiales. Aquellos que han entrado en desuso desde una etapa evolutiva anterior al grado especiativo actual o bien un eslabón antepasado. Auqneu esos órganos constituyan una estructura deformada de lo que fueron su función se pierde o bien es sustituida por otra forma. Repasamos los vestigios más curiosos del Homo sapiens sapiens:

1) La más que conocida  “cola” es herencia del género Homo. En las primeras fases de la embriogénesis se puede distinguir como el coxis se alarga para formar la estructura contigua a la columna vertebral. Finalmente, ésta se contrae sobre sí misma (coxis).

2) No tiene ningún misterio, al igual que el anterior, la muela del juicio. Pieza molar idónea para desarrollar nuestra dependencia cárnica y depredadora. Se halla de forma vestigial a partir de los 13 años y ha perdido su utilidad debido a nuestros cambios en dietética.

3) Los senos nasales o bolsas de aire. En un principio fueron clave al inicio de nuestra especiación como homínidos para determinar, fundamentalmente, la forma de la cabeza. Estas bolsas se encargan de dar el último tono a la voz pese a los dolores de cabeza que tiende a originar.

4) Amígdalas: Línia primaria y externa del sistema immunitaria contra agentes infecciosos microorgánicos pero que puede originar una fuente de infección a causa de los mismos.

5) La apéndice, tramo intestinal que servía para digerir  las plantas ricas en celulosa.

6) Puede que éste sea el más curioso y desconocido de todos. El reflejo palmar que muchos homínidos actuales todavía conservan. Este fenómeno se da erecién nacidos hasta la 4ª o 5ª semana de vida. Consiste en agarrar con la mano el pie un objeto cilíndrico o similar con tanta fuerza como para sostener su propio cuerpo en él.

7) La plica semilunaris o pliegue de piel sobre el lagrimar puede ser un vestigio de un tercer párpado que exisite en réptiles y aves. Útil para lubricar y enfocar la visión de una forma óptima.

8 ) Músculos del pavellón auditivo. Servían para mover el pavellón y ubicar el sonido en el ambiente.

9) Lóbulo mamario masculino. Vestigio en hombre, cuando no se halla una unificación teórica que explique la capacidad de algunos machos de Homo y otros animales para amamantar a sus crías.

Les vestigios forman parte de nuestro pasado evolutivo y son piezas que engranan el rompecabezas de lo que alguna vez fuimos pero a la vez nos indican como puede ser conducida nuestra evolución.

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