En 1977 era lanzada desde Cabo Cañaveral la sonda Voyager 1. A pesar de ser la primera de su línea su lanzamiento fue posterior al de su hermana, la Voyager 2.

Ambas sondas tenían como misión principal el estudio de Júpiter y Saturno. Irónicamente a su actual paradero, se creía que la Voyager 1 jamás llegaría debido a un fallo de combustible que fue contrarrestado en fases posteriores. En un inicio se acercó a Júpiter pero debido a un impulso gravitatorio de éste, su aproximación a Saturno fue más prematura de lo esperado. Allí, su velocidad se vio tan incrementada que la NASA decidió suprimir su misión original a planetas externos del Sistema Solar para aprovechar y fotografiar Titán de cerca.

La Voyager 1 se halla actualmente en los límites del Sistema Solar y se prevé que sea apagada completamente en 2025. Se dirige hacia el centro de nuestra Galaxia debido a los vientos de la Heliosfera donde actualmente se halla. Es la sonda más alejada de la Tierra cuyo paradero se conoce.

Otra sonda interespacial digna de mención es la Pioneer 10. Esta sonda lanzada en 1972 atravesó la órbita de Plutón en 1983. La última detección clara de ella fue en 2002 y hasta 2003 se obtuvieron lejanas señales, cuando se hallaba a 12.000 millones de km. Actualmente se desconoce su destino debido a la lejanía de la sonda y a la debilidad de la fuente de energía de la misma.

Ambas sondas transportan órganos comunicantes, el mensaje de Aricebo y los discos de la Sonda Pioneer respectivamente. El primero se trata de un código de peso en bits que contiene datos sobre la química humana y su cultura. El segundo por contraste comporta datos anatómicos exclusivos del ser humano. Los dos proyectos corresponden al campo de la exobiología compañado por la investigación interplanetaria.

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