Es de todos conocido que la simbiosis expuesta actualmente en el ámbito evolucionista se postula como una novedad. Eso sí, la simbiosis no es nada nuevo que descubriera Margulis, sinó que ya había sido planteado en 1909 Konstantin Merezhk aunque no lo había probado. La gran prueba que justifica la simbiosis es que los individuos que viven en relación entre ellos no puedes conseguir una individualidad íntegra o estable. Resumidamente, no se puede separar equitativamente cada compuesto del macroorganismo y esperar que la individualización sea normal. Aquí os traemos unos cuantos ejemplos de lo que es la simbiosis, más conocidos como pósters:

– Las archiconocidas ya mitocondrias eucariotas. Las mitocondrias eran bacterias aerobias que fueron fagocitadas por las procariotas anteriores y anaerobias que las utilizaron para adaptarse durante un cambio atmosférico. De aquí que mitocondrias tengan doble revestimiento membranal y poseen genoma propio. Aunque ya obsoleto, este le permite fabricarse algunas proteínas, que no lípidos, y no todas.

– Los plastos fueron cianobacterias fagocitadas también, por flagelados unicelulares. De aquí derivaran posteriormente las algas y las plantes. Esta incoroporación da un giro de 180º a la variedad metabólica bruta (en peso neto de individuos y no especie) de las futuras poblaciones. Se trata de crear el antagonismo de las especies que ahora si que son aeróbicas y que siguen entrelazando los primeros cimientos de la atmosfera tal y como la conocemos hoy día.

– En cuanto a orgánulos fagocitados también se cree que los cilios y flagelos son incorporaciones motoras a procariotas estáticos que necesitaban desplazarse algo más allá del medio acuático  y que ayudan al comportamiento motriz ex-aqua pero terrestre. Repito, no hay pruebas experimentales.

– El líquen, formado por por un hongo que aporta la anatomía general y parte del metabolismo fotoautótrofo al que se le une una cianobacteria. Esta unión simbiótica permite que sean los primeros individuos en colonizar lugares sin una riqueza biológica previa,  en parte gracias a su estrategia R de ecosistemas.

– Es fundamental conocer el caso del platelminto marino del género Convoluta que incluye tres especies:  C. roscoffensis, C. paradoxa y C.Convoluta. 

– Otros casos recientes son la unión del procariota Nephroselmis y la del dinoflagelado Hatena.

– Por último, no olvidemos el más cercano. Las bacterias del tracto intestinal nuestro, del humano. Los constituyentes de la flora intestinal y también la flora vaginal, sin los cuales dejaríamos a su libre albedrío miles de procesos a la vez que nos volveríamos vulnerables a multitud de infecciones.

Así, dejamos patente multitud de casos en los que separar los organimos simbiontes es biológicamente muy desfavorable y sin quererlo se han convertido en pruebas inalterables y fundamentales para una teoría evolucionista que cobra cada día más fuerza.

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