Prometí una segundo parte de aquel artículo del verano pasado donde enfrentaba las dos teorías evolutivas de vanguardia. No quise jugar al cuento del ratón y el gato y dejé clara mi opinión al respecto: ninguna de ellas explica el paso evolutivo de una forma concisa y demostrable. Al menos bajo mi punto de vista hay algo que se nos escapa. Por contra, si tengo que romper una lanza a favor de ambas me inclinaré ante el hecho que las dos son totalmente compatibles y ciertas en parte o modo alguno.

En la entrada de hoy pretendo desmontar una teoría con algunos fallos o huecos sin rellenar que quedan colgando del vacío evolutivo que no podemos explicar. Hoy quiero contaros a todos porque el neodarwinismo (que a efectos prácticos también llamaremos Teoría Sintética) no me parece la teoría definitiva.

El motor evolutivo según esta teoría es la mutación aleatoria, haciendo hincapié en el carácter casual de la alteración genómica. El primero de los motivos que me lleva a contradecir la afirmación anterior es el tiempo de desarrollo ante un ratio de mutación. Es muy discutible lo que voy a decir a continuación. Si pasaron unos 1000 millones de años en la transición procariota-eucariota es difícil de creer que en el doble de tiempo la vía eucariota se ramifique tanto llegando al máximo grado de complejidad alcanzado hoy día si nos fijamos en diferentes parámetros. La vía de transición procariota – eucariota sucedió hace 2500 millones de aproximadamente y con una transición de 1000 millones (hace 3600 millones que aparecieron los procariotas más tempranos). Si el paso procariota eucariota ha sido “acelerado” por continuos procesos de endosimbiosis (célula animal/vegetal), con mutaciones al azar el tiempo de desarrollo hubiera sido mucho mayor y además la especialización y crecimiento eucariota no hubiera durado los 2500 millones de años que han sucedido sino muchos más. El cambio celular fue importante, proteger el material genético con un núcleo y llenar un citoplasma casi vacío de orgánulos no es tarea sencilla en el mapa evolutivo. Si ésta etapa duró bastante, como comprensiblemente lo hizo, el crecimiento de eucariota unicelular a pluricelular, su organización tisular, desarrollo de órganos y adaptación a diferentes nichos ecológicos requiere de más del doble de tiempo que cambiar la morfología y fisiología básica de un solo tipo celular.

Otro aspecto interesante a conocer es la direccionalidad de la evolución, también discutimos hace poco en un post de éste blog si la evolución seguía o no un patrón claro, lo que si está claro es que para los neodarwinistas no. Una mutación aleatoria es aleatoria, pero no por ello debe suceder con la misma frecuencia que otra. Si en un momento dado de la atmosfera primitiva hubo un cambio significativo en la fracción molar de un gas, una mutación que casualmente favoreciera una ruta bioquímica con ese átomo como aceptor final de electrones sería muy favorecida. Llegados a éste punto hallamos cierta similitud con el lammarckismo en cuánto a la adquisición de caracteres refiere, nada más lejos que la comparación de la endosimbiosis, pero si que fue algo muy criticado por ésta teoría para que caigan en la redundancia. Dándole la vuelta al asunto nos encontramos que, una mutación aleatoria permitiría a ciertos organismos tolerar un gas minoritario y éstos serían favorecidos. Yendo al núcleo de la cuestión: difícilmente una mutación aleatoria permite una ruta bioquímica estable aunque paralela y segundo, a pesar de que se diera tal coincidencia un organismo que sigue tolerando un gas no abundante no es la idea de favoritismo evolutivo que predica nuestra teoría modelo.

A partir de esta premisa, como la evolución antropológica ha demostrado, las evoluciones que a grandes rasgos nos permiten cambiar en mamíferos o eucariotas superiores en general son las mutaciones relacionadas con una determina línea específica. Ésto viene a decir que seguimos un patrón evolutivo señalado por líneas celulares y no desarrollamos una mutación que se suma a otra para obtener un beneficio total.

A continuación quiero enumerar dos puntos que el neodarwinismo deja algo alejados de una justificación: la ley del más fuerte y la transferencia horizontal de genes. El primero es una ley que abordan pero que parece un cajón de sastre. La ley del más fuerte a nivel celular sirve para hacer prevalecer una mutación sobre otra de igual tipo en una misma especie. En resumidas cuentas, la aparición de un flagelo extraordinario da ventaja sobre otro individuo de esa misma especie pero no existe competición interespecie. La competición entre especies se basa en los nichos ecológicos y si atendemos a una mutación sola la ley del más fuerte siempre hay un consumidor que desplaza todos sus nichos superiores e inferiores hasta llegar a los productes y descomponedores. La segunda si bien se da únicamente entre procariotas directamente, también tiene una versión eucariota pero que de todas formas es discriminada por la teoría sintética e igualmente constituya una forma alternativa de evolución ya que se trata de una forma jerárquica alternativa de adaptación.

La réplica eucariota de la que hablaba anteriormente es un elemento que ninguna teoría tiene en cuenta actualmente y que bajo mi punto de vista es básico para la evolución sobretodo de pluricelulares.  La señalización celular es un medio bioquímico de hormonas y múltiples compuestos que permiten la coordinación del organismo como la integridad de un todo. Requiere de las células como puertos para el transporte y organización tisular de manera que cualquier cambio que afecte a la vía de éstas moléculas (tejido de transporte), emisor, receptor y/o configuración química trata de una nueva forma de organización dentro del mismo órgano pero que se remite por la mutación a nivel celular.

Espero poder escribir muy pronto la tercera parte y que ésta os haya gustado a todos.

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