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Tras licenciarme en Biología en la Universidad de Córdoba, realicé un Máster en Biotecnología Molecular, Celular y Genética que me permitió seguir con mi investigación, comenzada ya desde estudiante, en el departamento de Genética. Finalmente tuve la suerte de poder continuar con dicha línea de investigación hasta doctorarme en Biología por la Universidad de Córdoba, aunque me gusta definirme como Genético Molecular. Actualmente, aunque sigo desarrollando mi labor investigadora en dicho departamento, pertenezco al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC). En un futuro cercano, me trasladaré al Grupo de Neurociencias de la Universidad de Southampton (Inglaterra) donde voy a tener la suerte de poder seguir con mi línea de investigación en un grupo con gran proyección dentro del campo de las neurociencias.

 

–          Para entrar en calor con la entrevista, ¿el científico nace o se hace? ¿Podrías contarnos algo acerca de tu vocación?

Es muy difícil formar a un científico sin vocación alguna. Aunque creo que se trata más de un estilo y filosofía de vida la que te hace querer hacer ciencia. El científico debe de tener el pensamiento de querer contribuir hacia una vida mejor a través de la ciencia, y creer que con su trabajo eso es posible. Existen momentos muy duros y el camino se vuelve muy árido. Son en estos momentos, donde el científico debe creer, más que nunca y más que nadie en lo que está haciendo y no desvanecer en el intento. Todo esto obviamente sin vocación sería imposible.

Yo desde pequeño he soñado con una bata de laboratorio y probetas, tenía una vocación bastante temprana. Cierto es que no sabía muy bien que tenía que hacer para trabajar en eso, pero no me preocupaba demasiado, era feliz soñando que quizás algún día me vería en un laboratorio. Con los años, me fascinó la combinación de “cacharrear” en un laboratorio con la búsqueda de conocimiento. Y es esto, lo que realmente me enganchó de la ciencia. La búsqueda de conocimiento, enfocado a un fin específico, es algo realmente reconfortarle para el experimentador. Recuerdo con mucha emoción, recientemente, cuando tras muchos experimentos fallidos, el abandono total del experimento en el horizonte y mucha frustración, conseguí aislar una isoforma del transcrito de un gen que hasta la fecha nadie había descrito. Y sinceramente, recuerdo ese momento a solas en el laboratorio con una gran vibración que me recorría todo el cuerpo. Estos momentos cortos pero intensos, son los que te hacen pensar: “merece la pena seguir andando el camino de la ciencia”

–          El campo de la genética molecular está en expansión; ¿cuál es la quimera de esta rama? ¿Qué meta es la más cercana?

Bueno, muchas son las quimeras que ya han sido alcanzadas con creces en este campo que se expande a la velocidad de la luz. Desde la descripción de la estructura de la molécula de ADN, el hito que sin duda revolucionó la Genética y la ciencia en general, todo ha surgido a mucha velocidad y creo que los retos de la Genética Molecular no tienen límites. Sin duda, lo más destacable, a partir de todos estos hechos son el desarrollo de las técnicas –omicas (genómica, transcriptomica, proteómica, …) que verdaderamente han ofrecido la herramienta más útil y potente para los estudios moleculares actuales.

Hablando de metas cercanas, creo que sinceramente esta disciplina no tiene metas, todas se cumplen sobremanera. Quizás el reto más cercano que ya se está empezando a desarrollar es la de una terapia personalizada basándose en la información de nuestro genoma, lo que algunos denominan farmacogenómica. Aún está en pañales y quedan muchos aspectos a desarrollar para que se aplique, pero, sin duda, sería una gran revolución de la Genética Molecular con un gran potencial en la práctica clínica diaria.

–          A nivel profesional, ¿puedes hablarnos de tu trabajo? ¿Cuál es tu objeto de estudio?

Actualmente mi trabajo se centra en el estudio de unas proteínas de adhesión celular localizadas en la sinapsis neuronal, llamadas neurexina y neuroliguina. Ambas proteínas, junto a otras, son claves para el correcto establecimiento de la conexión sináptica y para que se produzca de manera eficiente la transmisión sináptica entre neuronas. Mutaciones en los genes que codifican para ambas proteínas se han descrito en casos de autismo monogénico (y otros trastornos neurológicos), y esto se traduce en un mal funcionamiento de las redes neuronales.

Comencé el estudio empleando técnicas de genotipado con pacientes diagnosticados con autismo. Con ello intentamos asociar polimorfismos genéticos en genes relacionados con el metabolismo de ciertos neurotransmisores con autismo. Debido a la gran problemática de poder trabajar con niños, decidimos continuar el estudio usando Caenorhabditis elegans como organismo modelo. Se trata de un pequeño nematodo microscópico, de tan solo 1mm de longitud con el que intentamos abordar el aspecto genético-molecular del funcionamiento de neuroliguina y neurexina en la sinapsis.

C. elegans ha sido ampliamente usado en distintos ámbitos de la biología, pero sin duda es en neurobiología donde es más destacable su uso. Con tan solo 302 neuronas, perfectamente cartografiadas y conociéndose cada una de las sinapsis producidas por una neurona, ofrece un escenario ideal para afrontar complejos estudios neurológicos en humanos. Además, presenta una homología del proteoma del 80% con el ser humano.

C. elegans ha sido objeto de tres premios Nóbel por hallazgos tremendamente relevantes para la Biología Molecular como son: el proceso apoptótico en las células (2002; Sydney Brenner, John Sulston y Bob Horvitz), el mecanismo de RNA interferente (2006; Craig C. Mello y Andrew Fire) o el descubrimiento de la proteína verde fluorescente- GFP (2008; Martin Chalfie, Osamu Shimomura y Roger Y. Tsien ).

Valiéndome de todas estas ventajas, uso este organismo para diseccionar y estudiar el efecto funcional en la sinapsis de mutaciones en los genes de neurexina y neuroligina de C. elegans, ortólogos a los humanos, e intentar extrapolar los resultados obtenidos a lo que realmente esta ocurriendo en humanos cuando pacientes con autismo son portadores de estas mutaciones.

–          Como científico, ¿cuál es tu sueño? ¿algún aspecto interesante con el que sueñas investigar? ¿alguna institución, país …?

Dirigir un grupo de investigación e inculcar a mis estudiantes valores de la ciencia aplicables a conseguir una sociedad mejor, sería unos de mis sueños. Pienso que la carrera investigadora, por supuesto, tiene que tener asociado un aprendizaje, un método a seguir, enseñar a hacer ciencia de calidad, la profesionalidad, la rigurosidad y aprender a ser muy crítico con tus experimentos y resultados… Pero más allá de eso, creo que el adquirir una integridad y forma libre de pensar es tremendamente enriquecedor para el investigador, y esto es lo que realmente se debería de enseñar a lo largo de una carrera investigadora.

Profesionalmente, un sueño … sería el poder poner mi granito de arena en el campo de la neurobiología, y que éste sirviese de punto de apoyo para futuras investigaciones y esclarecer cuestiones aún desconocida en algunos trastornos neurológicos.

Me gustaría desarrollar mi labor investigadora en mi país, por supuesto. Poder hacer investigación en el campo de las enfermedades neurológicas aquí en España sería uno de mis grandes sueños. Hasta ahora esto ha podido realizarse ya que es lo que he estado haciendo en mi etapa doctoral y en la postdoctoral dentro de la Universidad de Córdoba. Lamentablemente la situación en España para continuar mi sueño es imposible, por lo que en breve me trasladaré a Inglaterra a seguir luchando por él.

–          ¿Cómo ves la ciencia en España en un futuro próximo y en comparación a otros países?

España es un país donde se hacen y se forman muy buenos científicos, y además se hace una ciencia de muy buena calidad. De hecho, se está produciendo un fenómeno que hace años no se daba, que es el de la importación de científicos de otras nacionalidades a nuestros centros de investigación. Los jóvenes investigadores de todo el mundo quieren venir a España a hacer ciencia. Y un claro ejemplo de esto, entre otros,  es el CRG (Centro de Regulación Genómica) de Barcelona, donde hay un número considerable de jóvenes científicos de otros países que han elegido el nuestro para seguir y formarse en su carrera investigadora. Esto es un valor añadido a la ciencia de nuestro país que mucha gente desconoce.

Cierto es que nuestro país va muy a la cola en inversión en I+D+i que el resto de países y creo que esto debería ser el verdadero reto de la ciencia aquí en España. El resto de países del mundo nos han enseñado que la inversión en ciencia, aunque a largo plazo, es una inversión segura que se revaloriza con creces en importantes avances para la sociedad. Estoy convencido que este es el único modelo que hace avanzar y crecer a un país y a la sociedad en general. Por ello, sinceramente pienso que el tema de la financiación de la ciencia en España tiene que cambiar con los años, pero, sin ser derrotista, creo que debido a nuestro sistema económico-financiero esto se conseguirá a medio-largo plazo.

–          ¿Puedes resumirnos que tesis desarrollaste durante tus años de Doctorando?

Mi  tesis doctoral la realicé dentro del campo de la neurobiología. En concreto, en el estudio de las denominadas sinaptopatías. Es decir, el estudio de disfunciones producidas a nivel de la sinapsis neuronal. Esto tiene una relevancia importante ya que muchos trastornos neurobiológicos, tales como esquizofrenia, retraso mental o autismo tienen este punto en común. Concretamente mi tesis doctoral se desarrolló en el estudio de estas sinaptopatías producidas en algunos casos de autismo, estudiando el aspecto genético molecular de este trastorno y centrándome en los mecanismos moleculares que ocurren en el espacio sináptico.

–          Para acabar la entrevista, ¿alguna anécdota de laboratorio?

Creo que todo lo que pasa en el laboratorio es anecdótico, jajajaja … Hasta los grandes descubrimiento y hallazgos son anecdóticos …

 

Quisiera terminar la entrevista agradeciendo el apoyo que he recibido siempre, desde mi infancia hasta hoy en día, a las mujeres que han marcado mis principios e integridad como persona, y que sin duda han repercutido de manera sobresaliente en mi carrera científica. Desde que di los primeros pasos en la vida y en la ciencia, gracias por acompañarme y apoyarme con vuestro cariño este camino. Ellas saben perfectamente quienes son.

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Desde aquí querría aclarar dos temas pendientes que tenemos Fernando Calahorro y el autor de este blog. El primero, aunque probablemente el entrevistado no vaya a reconocerlo, tengo que expresar mi más sentido agradecimiento a una excelente persona que a trancas y barrancas ha podido contestar el sinfín de preguntas y favores que le pedía para hoy. Es de agradecer que durante la revisión de dos artículos científicos para revistas de renombre y el acuerdo de un contrato en Inglaterra nuestro entrevistado haya puesto todo de su parte para que en una fecha señalada como la de hoy no tuviéramos ningún contratiempo. Segundo, y no menos importante, desearle lo mejor a Fernando durante su estancia en el extranjero y espero poder verle de vuelta (más pronto que tarde) por aquí, se le echará de menos.

CientíficamenteCorrecto os desea una Feliz Navidad y Próspero 2013 a todos los lectores.

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